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martes, 26 de febrero de 2013

Otra muñeca


Cuando era pequeña, las muñecas no me atraían especialmente; prefería el Madelman con su coche todoterreno y su traje de buzo. Daba mucho más juego. Lo podía lanzar en paracaídas, hacer misiones de rescate de tesoros en un cubo lleno de agua y simulacros de accidentes lanzándolo con el todoterreno por un acantilado de 1 m. hecho con unas tablas.
Vamos que lo que yo tenía era un "Crash test dummy".
Tiempos aquellos en que los juguetes aguantaban todo y no se rompían ...
Lo reconozco era un poco salvaje.
Todo esto, viene a cuento porque, cuando me piden una tarta con muñeca, normalmente, si la tarta no es demasiado grande, para que quede mejor proporcionada, como tienen unas piernas exageradamente largas, se las arranco. No sabéis como lo disfruto (ya he dicho que era, bueno, soy un poco salvaje), pero en este caso no lo hice porque me pidieron que la muñeca fuera entera dentro de la tarta. Cachis.






Esta vez, hasta ¡¡peluquería fondant!!




Un primer plano



La parte trasera




Y un detalle del escote trasero y el peinado




Bizcocho de chocolate relleno de ganaché de chocolate y mermelada de fresa.

P.D. : Aunque les arranco las piernas, después las empaqueto para que la niña se las vuelva a poner a la muñeca una vez que ésta queda liberada de la tarta. Soy salvaje, pero no cruel; se le pueden reimplantar.
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